Sedentarismo prolongado sin pausas eleva riesgo de mortalidad por cáncer, según estudio
Un estudio con más de 91,000 participantes del UK Biobank halló que cada hora adicional de sedentarismo prolongado e ininterrumpido se asocia con mayor riesgo de morir por cáncer. La investigación sugiere que interrumpir el tiempo sentado podría marcar una diferencia importante.
Un matiz que las guías actuales no contemplan #
Las recomendaciones sobre sedentarismo que existen hoy en día se centran principalmente en reducir el tiempo total que una persona pasa sentada o inactiva. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en PLOS Medicine plantea una pregunta más específica: ¿importa si ese tiempo sedentario es continuo o si se interrumpe con pequeños movimientos? Los resultados sugieren que sí, y de manera significativa.
Qué se hizo y qué se encontró #
El estudio, liderado por Ziyi Zhou y un equipo internacional de investigadores, analizó datos de 91,292 participantes del UK Biobank —una de las cohortes biomédicas más grandes del mundo— que contaban con datos válidos de acelerometría, es decir, mediciones objetivas del movimiento mediante dispositivos portátiles. Los participantes fueron seguidos durante una mediana de 12,38 años (rango intercuartílico de 11,56 a 13,15 años).
Para clasificar el comportamiento sedentario, los investigadores emplearon un enfoque en dos etapas basado en un modelo de bosque aleatorio (random forest), una técnica de aprendizaje automático. Luego aplicaron modelos estadísticos de riesgos proporcionales de Cox para evaluar la asociación entre el sedentarismo y la incidencia y mortalidad por cáncer en general, así como por tipos específicos: cánceres relacionados con la obesidad, con la diabetes tipo 2 y 23 localizaciones tumorales concretas.
Los modelos fueron ajustados por una amplia gama de variables: edad, etnia, nivel socioeconómico, educación, tabaquismo, consumo de alcohol, dieta y número de enfermedades previas, entre otros factores.
Según los autores, cada hora adicional de sedentarismo prolongado —es decir, sin interrupciones— se asoció con un mayor riesgo de mortalidad por cáncer en general, con una razón de riesgo (hazard ratio) de 1,09 por hora adicional. Además, los modelos de sustitución isotemporal —que estiman qué ocurriría si se reemplazara tiempo sedentario prolongado por sedentarismo intermitente o por actividad física— sugirieron que hacer pausas o moverse más podría reducir ese riesgo asociado.
Qué significa esto en términos generales #
Este estudio aporta evidencia de que no es lo mismo pasar varias horas seguidas sentado que acumular el mismo tiempo total de inactividad pero con interrupciones frecuentes. La forma en que se distribuye el sedentarismo a lo largo del día podría tener implicaciones para el riesgo de desarrollar o morir por cáncer, más allá del tiempo total inactivo.
Los investigadores también exploraron tipos de cáncer vinculados a la obesidad y a la diabetes tipo 2, condiciones metabólicas que comparten mecanismos biológicos con el sedentarismo crónico, como la inflamación de bajo grado, la resistencia a la insulina y las alteraciones hormonales.
Es importante subrayar que se trata de un estudio observacional de cohorte, lo que significa que identifica asociaciones estadísticas, pero no puede establecer causalidad directa. Dicho de otro modo: el sedentarismo prolongado se asocia con mayor riesgo, pero el estudio no prueba de forma definitiva que sea la causa.
Limitaciones del estudio #
Entre las limitaciones que deben considerarse al interpretar estos resultados se encuentran las propias de cualquier estudio de cohorte: la posibilidad de factores de confusión residuales no medidos, el hecho de que la muestra proviene del Reino Unido (lo que puede limitar la generalización a otras poblaciones con distintos perfiles genéticos, culturales y de acceso a salud), y que los datos de acelerometría fueron recogidos en un momento determinado, sin capturar cambios en los hábitos a lo largo del tiempo de seguimiento.
Cierre #
Este estudio de gran escala suma evidencia a la idea de que interrumpir el tiempo sedentario podría ser tan relevante como reducirlo en términos absolutos, especialmente en relación con el riesgo de cáncer. No obstante, cualquier cambio en los hábitos de actividad física o en el manejo de condiciones de salud preexistentes debe consultarse con un médico o profesional sanitario calificado, quien podrá orientar de manera personalizada según el estado de salud de cada persona.
Fuente original: Zhou Z. et al., PLOS Medicine. Ver artículo{rel=“nofollow”}
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre sedentarismo prolongado y sedentarismo interrumpido?
Según el estudio, el sedentarismo prolongado se refiere a períodos continuos de inactividad sin pausas, mientras que el sedentarismo interrumpido implica que ese tiempo inactivo se fracciona con pequeños movimientos o actividad física. Los investigadores encontraron que esta distinción podría tener consecuencias distintas para el riesgo de cáncer.
¿Cuánto aumenta el riesgo de morir por cáncer por cada hora de sedentarismo prolongado?
De acuerdo con los resultados del estudio, cada hora adicional de sedentarismo prolongado se asoció con una razón de riesgo de 1,09 para la mortalidad por cáncer en general, tras ajustar por factores sociodemográficos y de estilo de vida.
¿A quiénes se aplicó este estudio sobre sedentarismo y cáncer?
El estudio analizó datos de 91,292 participantes del UK Biobank con mediciones objetivas de actividad física mediante acelerómetros, seguidos durante una mediana de aproximadamente 12 años. La muestra proviene del Reino Unido, lo que puede limitar su generalización directa a otras poblaciones.
¿Interrumpir el tiempo sentado puede reducir el riesgo de cáncer?
Los modelos de sustitución isotemporal del estudio sugieren que reemplazar sedentarismo prolongado por sedentarismo intermitente o por actividad física podría asociarse con un menor riesgo. Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional, no se puede establecer causalidad definitiva. Se recomienda consultar con un profesional de salud antes de realizar cambios significativos en los hábitos.
Fuente original: PLOS Medicine
Artículo divulgativo reescrito en español por PulsoSano. Consulta el original para detalles técnicos y referencias bibliográficas completas.
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