OPS y OEA lanzan guías para promover alimentación sana y actividad física en escuelas
La OPS y la OEA presentaron nuevas directrices regionales para ayudar a los países de las Américas a diseñar políticas escolares de alimentación saludable y actividad física, ante el alarmante aumento de sobrepeso y sedentarismo infantil en la región.
Una crisis silenciosa que crece en las aulas #
El sobrepeso y la obesidad infantil ya no son una excepción en las Américas: son una tendencia sostenida que preocupa a los sistemas de salud de toda la región. Según datos presentados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más del 30% de los niños y adolescentes de entre 5 y 19 años en el continente vive con sobrepeso. Aún más revelador es el comportamiento de la obesidad en ese mismo grupo etario: su prevalencia se triplicó en apenas tres décadas, pasando de 5,6% en 1990 a 16,9% en 2022.
A esto se suma un problema igualmente grave pero menos visible: la inactividad física. De acuerdo con la OPS, más del 80% de los adolescentes no alcanza el mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos dos factores —mala alimentación y sedentarismo— no solo afectan el desarrollo físico durante la infancia, sino que incrementan el riesgo de enfermedades no transmisibles como diabetes, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer en la vida adulta.
Qué se lanzó y en qué consiste #
En respuesta a este panorama, la OPS y la Organización de los Estados Americanos (OEA) anunciaron el 10 de julio de 2026, en Washington D.C., el lanzamiento de las Directrices Regionales sobre Políticas de Alimentación Saludable y Actividad Física en Entornos Escolares (PASAFE). Estas directrices ofrecen una hoja de ruta para que los países diseñen, implementen, monitoreen y evalúen políticas concretas en el ámbito escolar.
El documento fue elaborado a partir de una revisión exhaustiva de la evidencia científica disponible y de un proceso de consulta amplio que involucró a ministerios de salud y de educación de toda la región. Además, incorpora lecciones aprendidas de experiencias prácticas en Bahamas, Belice y Colombia, lo que le otorga un anclaje en realidades concretas del continente.
Las directrices forman parte del Programa Hemisférico sobre Políticas de Alimentación Saludable y Actividad Física en Entornos Escolares, una iniciativa conjunta de la OPS y la OEA orientada a fortalecer la capacidad de los países para desarrollar políticas intersectoriales que promuevan estilos de vida saludables desde edades tempranas.
Qué significan estos hallazgos en términos generales #
La apuesta central de estas directrices es que la escuela no es solo un lugar de aprendizaje académico, sino un entorno formador de hábitos. Según Vanessa Garcia Larsen, jefa de la Unidad de Factores de Riesgo de la OPS, “las escuelas tienen un enorme potencial para moldear hábitos que acompañarán a los niños y adolescentes durante toda su vida”. En ese sentido, las directrices buscan crear condiciones en los entornos escolares que faciliten las elecciones saludables, en lugar de depender exclusivamente de la voluntad individual de cada estudiante o familia.
Jesús Schucry Giacoman Zapata, director del Departamento de Desarrollo Humano, Educación y Empleo de la OEA, subrayó que el enfoque parte de un principio fundamental: “la salud y la educación son inseparables”. Desde esta perspectiva, promover la actividad física y la buena alimentación en las escuelas no solo tiene impacto sanitario, sino que también fortalece el bienestar socioemocional, la participación activa y las oportunidades de aprendizaje de las nuevas generaciones.
Qué significa para América Latina #
Para los países latinoamericanos, estas directrices llegan en un momento especialmente relevante. La región enfrenta una doble carga nutricional —donde coexisten la desnutrición y el exceso de peso— y sus sistemas de salud ya sienten la presión de enfermedades no transmisibles que, en gran medida, tienen raíces en hábitos adquiridos durante la infancia. Las escuelas públicas, que concentran a una proporción significativa de la población infantil y adolescente, representan un canal privilegiado para intervenciones de salud pública de alcance masivo.
El hecho de que las directrices hayan incorporado experiencias de países como Colombia y Belice sugiere que fueron diseñadas con sensibilidad hacia las realidades y capacidades institucionales diversas de la región, aunque cada país deberá adaptar su implementación a su propio contexto normativo, cultural y presupuestario.
Limitaciones y lo que falta por confirmar #
Si bien el lanzamiento de estas directrices representa un avance institucional importante, el material disponible no detalla los mecanismos específicos de financiamiento, los plazos de implementación ni los indicadores concretos que se utilizarán para medir el éxito de las políticas. Tampoco se especifica cómo se gestionará la adhesión voluntaria de los países ni qué tipo de acompañamiento técnico recibirán aquellos con menor capacidad institucional.
Además, la efectividad real de estas directrices dependerá de factores que van más allá de su contenido técnico: voluntad política, coordinación entre ministerios de salud y educación, participación de las comunidades escolares y disponibilidad de recursos. La evidencia en salud pública muestra que las guías, por sólidas que sean, solo producen cambios cuando se traducen en acciones sostenidas en el tiempo.
Consulta con profesionales de salud #
Las directrices PASAFE están dirigidas a tomadores de decisiones, gobiernos y equipos técnicos, no a familias o individuos de forma directa. Si tienes preguntas sobre el peso, la alimentación o el nivel de actividad física de un niño o adolescente a tu cargo, lo más adecuado es consultar con un pediatra, nutricionista u otro profesional de salud calificado, quien podrá ofrecer una orientación personalizada y basada en la situación específica de cada persona.
Fuente original: Organización Panamericana de la Salud (OPS), 10 de julio de 2026. Ver comunicado oficial.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las directrices PASAFE y para qué sirven?
Según la OPS y la OEA, las directrices PASAFE son una hoja de ruta para que los países de las Américas diseñen, implementen y evalúen políticas escolares que promuevan la alimentación saludable y la actividad física entre niños y adolescentes.
¿Qué tan grave es el problema de obesidad infantil en las Américas?
De acuerdo con los datos presentados por la OPS, más del 30% de los niños y adolescentes de 5 a 19 años en las Américas vive con sobrepeso, y la prevalencia de obesidad en ese grupo se triplicó entre 1990 y 2022, pasando de 5,6% a 16,9%.
¿Cuánta actividad física necesitan los adolescentes según la OMS?
La OMS recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa para adolescentes. Según la OPS, más del 80% de los adolescentes en las Américas no alcanza ese nivel.
¿Por qué se enfoca la iniciativa en las escuelas?
Según los representantes de la OPS y la OEA, las escuelas son entornos con gran potencial para formar hábitos saludables duraderos, y porque la salud y la educación se consideran inseparables en este enfoque.
¿En qué países se basaron para desarrollar estas directrices?
El material de la OPS indica que las directrices incorporan lecciones aprendidas de experiencias concretas en Bahamas, Belice y Colombia, además de una revisión de evidencia científica y consultas con ministerios de salud y educación de la región.
Fuente original: Organización Panamericana de la Salud (OPS) — Español
Artículo divulgativo reescrito en español por PulsoSano. Consulta el original para detalles técnicos y referencias bibliográficas completas.
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