Migrantes venezolanas en trabajo sexual en Perú enfrentan barreras en salud reproductiva
Un estudio cualitativo con 34 mujeres venezolanas en Lima revela que el acceso a salud sexual y reproductiva se limita casi exclusivamente a pruebas de VIH y condones, dejando sin atención necesidades como anticoncepción y detección de cáncer cervical.
Contexto: migración venezolana y trabajo sexual en Perú #
Desde 2017, Venezuela atraviesa una crisis política, económica y social que ha generado uno de los mayores desplazamientos poblacionales en la historia reciente de América Latina. Perú se convirtió en uno de los principales destinos de esta migración: según datos citados en el estudio, el país albergaba alrededor de 1,7 millones de migrantes venezolanos a principios de 2025, y las mujeres representaban el 50,6% de esa población.
Para muchas de estas mujeres, la precariedad legal y la exclusión sistémica del mercado laboral formal las empuja hacia el trabajo sexual como estrategia de supervivencia. Sin embargo, hasta la publicación de este estudio, se sabía muy poco sobre cómo estas mujeres accedían —o intentaban acceder— a servicios de salud sexual y reproductiva (SSR) en ese contexto de vulnerabilidad estructural.
Qué se investigó y cómo #
En 2023, un equipo de investigadores realizó 34 entrevistas semiestructuradas con mujeres migrantes venezolanas cisgénero que ejercían el trabajo sexual en Lima, Perú. El estudio fue publicado en julio de 2026 en la revista PLOS Global Public Health (Castro-Arteaga et al., 2026) y contó con financiamiento de los Institutos Canadienses de Investigación en Salud (CIHR).
Las entrevistas exploraron las trayectorias migratorias de las participantes, sus condiciones laborales, sus necesidades de SSR y sus experiencias al buscar atención médica. El análisis se guió por el Marco de Vulnerabilidad Estructural, una herramienta conceptual que permite examinar cómo las instituciones y las lógicas de salud pública condicionan el acceso a la atención, la exclusión y las estrategias adaptativas de las personas.
Dado que los datos contienen información sensible y potencialmente identificable de una población altamente marginalizada, los autores no los hicieron públicos, aunque señalaron que pueden compartirse con investigadores calificados bajo revisión ética.
Qué encontraron: un acceso fragmentado y estigmatizante #
Según el estudio, las participantes describieron que el acceso a servicios de SSR en Perú estaba restringido casi exclusivamente a pruebas de VIH e infecciones de transmisión sexual (ITS) y a la distribución de condones. Incluso ese acceso limitado solía estar condicionado a que las mujeres revelaran su condición de trabajadoras sexuales, lo que, según los autores, reforzaba la vigilancia, el estigma y los malos tratos en los entornos de atención médica.
Las necesidades de SSR más amplias —entre ellas la anticoncepción, la detección de cáncer cervical y de mama, el manejo de trastornos menstruales y la atención ante roturas de condón o lesiones laborales— resultaban con frecuencia inaccesibles por razones económicas, por falta de disponibilidad o porque eran directamente desestimadas por el personal de salud. Los investigadores destacan que estas condiciones afectaban directamente la capacidad de las mujeres para trabajar.
El estudio también documentó la normalización de los pagos de bolsillo, lo que ilustra cómo las decisiones de salud se tomaban dentro de contextos económicos y burocráticos muy restringidos.
Qué significan estos resultados #
Los hallazgos ponen de manifiesto una brecha persistente entre los marcos normativos de acceso universal a la salud —incluidos los compromisos de la OMS y las políticas peruanas— y su implementación real para poblaciones migrantes en situación de vulnerabilidad.
Ante la ausencia de respuestas institucionales adecuadas, las participantes desarrollaron estrategias propias: organizaron redes de pares y recurrieron a organizaciones comunitarias para obtener información sobre SSR, apoyo emocional y atención. Esto refleja, según los autores, una forma de agencia ejercida dentro de paisajes de posibilidades muy limitados.
El estudio propone tres líneas de acción estructural: primero, crear un marco legal que garantice el acceso a la salud pública para migrantes sin documento de identidad de extranjero; segundo, ampliar los programas de VIH/ITS para incorporar servicios integrales de SSR más allá de las pruebas y los condones; y tercero, co-desarrollar con redes de pares y comunidades programas orientados a erradicar el estigma y la discriminación en los servicios de salud públicos.
Qué significa para América Latina #
La situación documentada en Lima no es exclusiva de Perú. La migración venezolana ha impactado a múltiples países de la región —Colombia, Ecuador, Chile, Brasil, entre otros— y en todos ellos las mujeres migrantes en trabajo sexual enfrentan combinaciones similares de precariedad legal, exclusión del sistema de salud formal y estigma institucional.
El estudio subraya que, sin reformas de política específicas e inversión sostenida en sistemas de salud inclusivos y no estigmatizantes, los esfuerzos por ampliar los servicios de SSR corren el riesgo de reproducir las mismas inequidades estructurales que pretenden corregir. Para la región, esto representa un llamado a revisar cómo los sistemas de salud atienden —o dejan de atender— a las poblaciones más marginadas.
Limitaciones y lo que falta por confirmar #
Al tratarse de un estudio cualitativo con 34 participantes en Lima, sus hallazgos no son estadísticamente generalizables a toda la población de trabajadoras sexuales migrantes en Perú ni en otros países. Las entrevistas capturan experiencias individuales y percepciones subjetivas, lo que es valioso para comprender procesos y significados, pero no permite cuantificar la magnitud del problema.
Además, la población estudiada corresponde a mujeres cisgénero, por lo que las experiencias de otras identidades de género dentro del trabajo sexual migrante quedan fuera del alcance de este análisis. Los propios autores reconocen que se necesitan más investigaciones para cerrar estas brechas de conocimiento y para evaluar el impacto de posibles intervenciones.
Consulta con un profesional de salud #
Este artículo tiene un propósito exclusivamente informativo y de divulgación. Si usted o alguien de su entorno enfrenta barreras para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, se recomienda consultar con un médico, una clínica comunitaria o una organización de salud pública de confianza. Las organizaciones de la sociedad civil mencionadas en el estudio, como redes de pares y asociaciones comunitarias, también pueden ser un punto de entrada para obtener orientación y apoyo.
Preguntas frecuentes
¿Qué barreras enfrentan las trabajadoras sexuales migrantes para acceder a servicios de salud en Perú?
Según el estudio, las principales barreras incluyen la obligación de revelar su condición de trabajadoras sexuales para acceder a servicios, el estigma y los malos tratos en centros de salud, los costos de bolsillo y la falta de disponibilidad de servicios integrales como anticoncepción o detección de cáncer.
¿Qué tipo de atención de salud sexual y reproductiva recibían estas mujeres?
De acuerdo con las participantes entrevistadas, el acceso estaba restringido casi exclusivamente a pruebas de VIH e ITS y distribución de condones, mientras que otras necesidades como anticoncepción, detección de cáncer cervical o manejo de trastornos menstruales eran frecuentemente inaccesibles o desestimadas.
¿Cómo se organizaban estas mujeres ante la falta de atención institucional?
Ante las brechas estructurales en la atención, las participantes del estudio recurrieron a redes de pares y organizaciones comunitarias para obtener información sobre salud sexual y reproductiva, apoyo emocional y acceso a cuidados.
¿Qué cambios propone el estudio para mejorar la situación?
Los autores proponen crear un marco legal que garantice acceso a salud pública para migrantes sin documentación, ampliar los programas de VIH/ITS hacia una atención integral de SSR, y co-desarrollar con comunidades programas para eliminar el estigma en los servicios de salud.
¿Cuántas migrantes venezolanas hay en Perú según el estudio?
El estudio cita que Perú albergaba alrededor de 1,7 millones de migrantes venezolanos a principios de 2025, con las mujeres representando el 50,6% de esa población.
Fuente original: PLOS Global Public Health
Artículo divulgativo reescrito en español por PulsoSano. Consulta el original para detalles técnicos y referencias bibliográficas completas.
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