Dos décadas de cocreación en salud global: lecciones desde África
Un análisis reflexivo del Centro Africano de Investigación en Población y Salud (APHRC) evaluó veinte años de cocreación en investigación, políticas y advocacy. Los hallazgos revelan que la cocreación es sólida donde se produce conocimiento, pero débil donde se ejerce autoridad real.
¿Qué es la cocreación en salud y por qué se debate tanto? #
En el campo de la salud global, el término «cocreación» se ha vuelto omnipresente. Se utiliza para describir procesos en los que investigadores, funcionarios de salud y miembros de la comunidad trabajan juntos para identificar problemas, generar conocimiento y diseñar soluciones. La idea central es que integrar perspectivas locales —especialmente de comunidades marginadas como residentes de asentamientos informales, adolescentes en situación de vulnerabilidad y minorías sexuales y de género— produce intervenciones más relevantes, aceptables y sostenibles.
Sin embargo, según el estudio publicado en PLOS Global Public Health, la difusión del concepto ha superado con creces el consenso sobre su significado. En la práctica, el término se usa de manera intercambiable con «consulta», «alianza» o «participación de partes interesadas», incluso en contextos donde la distribución real del poder sigue siendo completamente convencional. Esta ambigüedad no es un problema menor: cuando todo se llama cocreación, nada puede evaluarse ni mejorarse.
Qué se hizo: veinte años de práctica bajo la lupa #
Los autores —Otukpa, Ziraba y Bain— realizaron una síntesis reflexiva basada en la práctica del Centro Africano de Investigación en Población y Salud (APHRC, por sus siglas en inglés), una institución panafricana con sede en Nairobi dedicada a la investigación y el fortalecimiento de capacidades. El análisis abarcó dos décadas de trabajo y se publicó en 2026 en PLOS Global Public Health.
Para estructurar el análisis, los autores definieron la cocreación a través de cuatro dimensiones: (1) establecimiento compartido de la agenda, (2) producción conjunta de conocimiento, (3) distribución del poder, y (4) liderazgo y apropiación comunitaria. Además, distinguieron la cocreación de prácticas adyacentes como la consulta —donde los actores son informados o consultados— y la colaboración o alianza —donde se comparten recursos pero pueden mantenerse agendas separadas—. La cocreación, en su definición más exigente, implica que todos los actores participan en la definición del problema, en la toma de decisiones y en la apropiación de los resultados.
Sobre esta base conceptual, evaluaron seis casos concretos que abarcaron generación de evidencia, procesos de política pública, fortalecimiento de capacidades y advocacy basado en derechos, aplicando una escala gradual a cada dimensión y también evaluando qué tan bien funcionaba la cocreación en las transiciones entre investigación, política y advocacy.
Qué encontraron: fortalezas, vacíos y puntos de quiebre #
El estudio identificó tres hallazgos principales. En primer lugar, la cocreación fue sustantiva allí donde se producía conocimiento, pero débil en los espacios donde se ejerce autoridad. Dicho de otro modo: las comunidades y actores no académicos participaron activamente en generar datos y análisis, pero tuvieron escasa influencia sobre las decisiones institucionales o financieras.
En segundo lugar, las agendas fueron compartidas de manera sustantiva en cuatro de los seis casos analizados, pero los recursos financieros no se compartieron en ninguno de ellos. Este dato es revelador: la cocreación puede existir en el plano del conocimiento sin traducirse en equidad económica.
En tercer lugar, los autores observaron que los fallos más importantes no ocurrían dentro de cada etapa —investigación, política o advocacy— sino en las transiciones entre ellas. Estos momentos de paso no fueron diseñados, evaluados ni documentados de forma sistemática, lo que los convirtió en puntos ciegos del proceso. Asimismo, el liderazgo comunitario resultó sustantivo únicamente en los casos de advocacy basado en derechos, no en las demás modalidades de trabajo.
Qué significan estos resultados en términos generales #
Según los autores, estos hallazgos sugieren que la cocreación genuina requiere condiciones que van más allá de la buena voluntad institucional. Las asimetrías de poder, la falta de claridad en la gobernanza y la rigidez de los modelos de financiamiento pueden convertir la participación en algo meramente simbólico o «tokenístico», como lo denominan los propios investigadores.
El estudio también ofrece orientaciones prácticas: presupuestar explícitamente las transiciones entre etapas, revelar a los socios la estructura real del control de recursos, y financiar estructuras relacionales de largo plazo en lugar de proyectos puntuales. Los autores son explícitos en señalar que varias de estas recomendaciones son inferencias de sus hallazgos, no prácticas que ellos mismos hayan seguido de manera consistente.
Qué significa para América Latina #
Aunque el estudio se centra en la experiencia africana, sus reflexiones resuenan con fuerza en el contexto latinoamericano. La región comparte desafíos estructurales similares: comunidades marginadas con escasa voz en la definición de agendas de investigación, modelos de financiamiento que favorecen proyectos de corto plazo sobre procesos relacionales, y brechas persistentes entre la evidencia científica y las políticas públicas de salud.
La distinción que propone el estudio entre consulta real y cocreación genuina es especialmente útil para evaluar iniciativas de participación comunitaria en salud en la región. Muchos programas que se presentan como participativos pueden, en realidad, limitarse a informar o consultar a las comunidades sin transferirles poder de decisión ni recursos. Identificar esta diferencia es el primer paso para superarla.
Limitaciones del estudio y lo que falta por confirmar #
Los propios autores reconocen abiertamente los límites de su análisis. Al tratarse de una síntesis interna de una sola institución, no puede establecer causalidades ni generalizarse directamente a otros contextos. La perspectiva de quienes analizan su propia práctica introduce sesgos inevitables, aunque la reflexividad explícita del enfoque busca mitigarlos.
El estudio también señala que el campo en su conjunto carece de métodos acordados para evaluar la cocreación y sus resultados, y que los modelos de financiamiento actuales no están diseñados para sostener el tipo de trabajo iterativo y relacional que la cocreación genuina requiere. Estas son brechas que, según los autores, deben abordarse tanto a nivel institucional como en la agenda de investigación global.
Consulta con profesionales de salud y tomadores de decisiones #
Este análisis ofrece un marco conceptual y lecciones prácticas para instituciones de investigación, organismos financiadores y actores de política pública interesados en fortalecer procesos participativos en salud. Cualquier adaptación de estas orientaciones a contextos específicos —ya sea en América Latina o en otras regiones— debería involucrar a profesionales con conocimiento del entorno local, incluyendo a las propias comunidades que se busca incluir. La cocreación, como señala el estudio, es en sí misma un proceso de largo plazo que no puede improvisarse.
Fuente original: Otukpa EO, Ziraba AK, Bain LE (2026). PLOS Global Public Health 6(9): e0007405. Ver artículo original.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la cocreación en investigación en salud?
Según el estudio, la cocreación es un modo colaborativo de producir investigación, políticas y advocacy en el que actores no académicos —como miembros de la comunidad y funcionarios— participan como coproductores genuinos, no solo como informantes o beneficiarios.
¿En qué se diferencia la cocreación de la consulta o la participación comunitaria?
Los autores distinguen la cocreación de la consulta —donde los actores solo son informados o consultados— y de la colaboración —donde se comparten recursos pero no necesariamente las decisiones—. La cocreación exige compartir la definición del problema, el poder de decisión y la apropiación de los resultados.
¿Cuáles fueron los principales hallazgos del análisis del APHRC?
El estudio encontró que la cocreación fue sustantiva en la producción de conocimiento pero débil donde se ejerce autoridad; las agendas se compartieron en cuatro de seis casos pero los recursos financieros en ninguno; y los mayores fallos ocurrieron en las transiciones entre investigación, política y advocacy.
¿Por qué falla la cocreación en las transiciones entre investigación y política?
Según los autores, esos momentos de transición no fueron diseñados, evaluados ni documentados de forma sistemática, convirtiéndose en puntos ciegos del proceso donde se pierden los avances logrados dentro de cada etapa.
¿Qué recomendaciones ofrece el estudio para mejorar la cocreación?
El estudio sugiere presupuestar explícitamente las transiciones entre etapas, revelar a los socios la estructura real del control de recursos, y financiar estructuras relacionales de largo plazo en lugar de proyectos puntuales, aunque los autores aclaran que estas son inferencias de sus hallazgos, no prácticas que ellos mismos hayan seguido consistentemente.
Fuente original: PLOS Global Public Health
Artículo divulgativo reescrito en español por PulsoSano. Consulta el original para detalles técnicos y referencias bibliográficas completas.
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