Ictus en jóvenes aumentó durante la pandemia de COVID-19 en Inglaterra
Un estudio poblacional con más de 643 000 casos en Inglaterra detectó un alza sostenida de ictus en menores de 55 años durante y después de la pandemia, especialmente en minorías étnicas. El hallazgo coincide con un mayor número de hipertensión y diabetes sin diagnosticar en ese grupo de edad.
El ictus ya no es solo una enfermedad de personas mayores #
Durante décadas, el accidente cerebrovascular —conocido también como ictus o derrame cerebral— fue considerado principalmente una enfermedad de la vejez. Sin embargo, la evidencia acumulada en los últimos años apunta a un cambio preocupante: cada vez más adultos jóvenes sufren un primer ictus. Un estudio publicado en PLOS Medicine en agosto de 2026 ofrece datos concretos sobre esta tendencia en Inglaterra y arroja luz sobre los factores que podrían estar impulsándola, incluida la pandemia de COVID-19.
El ictus ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe, ya sea por un coágulo que bloquea una arteria (ictus isquémico) o por la ruptura de un vaso sanguíneo (ictus hemorrágico). Sus consecuencias pueden ser devastadoras: parálisis, dificultades para hablar, pérdida de memoria e incluso la muerte. Identificar y controlar los factores de riesgo modificables —como la presión arterial elevada, la diabetes, la fibrilación auricular y el colesterol alto— es la principal herramienta de prevención disponible.
Qué se hizo y qué se encontró #
El estudio, liderado por Kamtchum-Tatuene y colaboradores, analizó registros de salud de adultos en Inglaterra entre el 1 de abril de 2018 y el 31 de marzo de 2024. Los investigadores vincularon múltiples fuentes de datos: atención primaria, hospitalizaciones, certificados de defunción y un registro nacional específico de ictus. En total, se identificaron 643 885 primeros eventos de ictus, distribuidos en tres períodos: prepandemia (2018–2020, n = 206 290), pandemia (2020–2022, n = 211 420) y pospandemia (2022–2024, n = 226 175).
El análisis comparó la incidencia según dos grupos de edad: menores de 55 años y mayores de 55 años. Los resultados mostraron una divergencia clara entre ambos grupos. Según el estudio, en personas menores de 55 años la incidencia de ictus aumentó de forma significativa durante la pandemia en comparación con el período previo (razón de incidencia IRR = 1,07; IC 95% [1,05–1,09]; p < 0,001). Este incremento continuó en el período pospandemia (IRR = 1,04; IC 95% [1,02–1,06]; p < 0,001). En contraste, en mayores de 55 años la incidencia se mantuvo estable durante la pandemia y solo mostró un leve aumento posterior.
Los investigadores también observaron que el aumento fue consistente por sexo, región geográfica y subtipo de ictus, pero fue especialmente pronunciado en grupos étnicos minoritarios. En personas de origen negro, el incremento durante la pandemia fue de IRR = 1,13 (IC 95% [1,05–1,21]; p = 0,0005), mientras que en personas de origen asiático alcanzó IRR = 1,26 (IC 95% [1,20–1,33]; p < 0,001).
Paralelamente, el estudio detectó un aumento significativo en la proporción de hipertensión y diabetes sin diagnosticar antes del ictus en menores de 55 años durante la pandemia: la hipertensión no detectada aumentó en un 7% (RR = 1,07; IC 95% [1,02–1,13]) y la diabetes no diagnosticada en un 22% (RR = 1,22; IC 95% [1,08–1,37]). Esta brecha en el diagnóstico fue más marcada en minorías étnicas y no mejoró en el período pospandemia.
Qué significan estos resultados #
Los hallazgos sugieren que la pandemia de COVID-19 no solo afectó directamente la salud cardiovascular, sino que también interrumpió la detección y el manejo de factores de riesgo en atención primaria. Cuando las consultas médicas de rutina se suspendieron o se redujeron, muchas personas con hipertensión o diabetes no recibieron diagnóstico oportuno. Al llegar a un primer ictus, estos factores de riesgo ya estaban presentes pero no habían sido identificados ni tratados.
Según los autores del estudio, esto representa “oportunidades perdidas que deben abordarse con urgencia”. La divergencia creciente entre jóvenes y mayores —con una tendencia más desfavorable en los primeros— indica que el sistema de salud necesita estrategias específicas para detectar el riesgo cardiovascular en adultos de mediana edad, especialmente en poblaciones históricamente subatendidas.
Es importante subrayar que este estudio describe asociaciones poblacionales y no establece causalidad directa entre la pandemia y el aumento de ictus. Cualquier decisión sobre evaluación o manejo de factores de riesgo debe tomarse en consulta con un profesional de salud.
Qué significa para América Latina #
Aunque el estudio se realizó en Inglaterra, sus implicaciones resuenan en América Latina por varias razones. La región enfrenta una alta prevalencia de hipertensión y diabetes, enfermedades que con frecuencia permanecen sin diagnosticar durante años, especialmente en poblaciones con acceso limitado a atención primaria. La pandemia de COVID-19 también interrumpió los servicios de salud en toda la región, lo que pudo haber generado brechas diagnósticas similares a las documentadas en este estudio.
Además, la desigualdad étnica y socioeconómica en el acceso a la salud —un factor destacado en los resultados del estudio— es una realidad cotidiana en muchos países latinoamericanos. La mayor vulnerabilidad observada en minorías étnicas en Inglaterra podría tener paralelos en comunidades indígenas, afrodescendientes y rurales de la región, donde el acceso a controles preventivos es más limitado.
Limitaciones del estudio y lo que falta por saber #
Los propios autores reconocen limitaciones importantes. Al basarse en datos de registros clínicos recopilados de forma rutinaria, el estudio carece de la granularidad necesaria para explorar los mecanismos específicos detrás del aumento de ictus en jóvenes. No es posible determinar, con los datos disponibles, en qué medida el incremento se debe a efectos directos del virus SARS-CoV-2, al estrés pandémico, a cambios en el estilo de vida durante el confinamiento o a la interrupción de la atención médica preventiva.
Tampoco se puede establecer si las tendencias observadas en Inglaterra son extrapolables a otros contextos con sistemas de salud distintos. Se necesitan estudios similares en otras regiones del mundo, incluida América Latina, para confirmar si este patrón es global.
Consulte a un profesional de salud #
Este artículo tiene un propósito exclusivamente informativo y está basado en los hallazgos del estudio publicado en PLOS Medicine (ver fuente original). Si usted tiene factores de riesgo como presión arterial elevada, diabetes, colesterol alto o antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, consulte con su médico o equipo de salud para una evaluación personalizada. La detección temprana y el manejo adecuado de estos factores son las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de ictus.
Preguntas frecuentes
¿Por qué está aumentando el ictus en personas jóvenes?
Según el estudio publicado en PLOS Medicine, el aumento de ictus en menores de 55 años durante y después de la pandemia de COVID-19 coincidió con un incremento en la proporción de hipertensión y diabetes sin diagnosticar en ese grupo de edad, lo que sugiere que las brechas en la detección de factores de riesgo en atención primaria podrían haber contribuido a esta tendencia.
¿Qué relación tiene la pandemia de COVID-19 con el aumento de ictus en jóvenes?
Los investigadores observaron que el incremento de ictus en menores de 55 años fue más pronunciado durante el período pandémico (2020–2022) y continuó después. Este aumento coincidió con una mayor frecuencia de hipertensión y diabetes no diagnosticadas, lo que podría reflejar la interrupción de los controles médicos de rutina durante la pandemia.
¿Qué grupos de población tuvieron mayor riesgo de ictus según el estudio?
Según el estudio, el aumento de ictus en adultos jóvenes fue especialmente marcado en minorías étnicas: las personas de origen asiático mostraron un incremento de incidencia de IRR = 1,26 y las de origen negro de IRR = 1,13 durante la pandemia, en comparación con el período prepandémico.
¿Cuáles son los factores de riesgo modificables del ictus mencionados en el estudio?
El estudio analizó cuatro factores de riesgo modificables: hipertensión arterial, diabetes, fibrilación auricular e hiperlipidemia (colesterol elevado). Los investigadores observaron que la hipertensión y la diabetes no diagnosticadas aumentaron significativamente en menores de 55 años durante la pandemia.
¿Cuántos casos de ictus se analizaron en este estudio?
El estudio identificó 643 885 primeros eventos de ictus en adultos de Inglaterra entre 2018 y 2024, utilizando datos vinculados de atención primaria, hospitalizaciones, certificados de defunción y un registro nacional de ictus.
Fuente original: PLOS Medicine
Artículo divulgativo reescrito en español por PulsoSano. Consulta el original para detalles técnicos y referencias bibliográficas completas.
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