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Investigación Clínica Publicado el · 5 min de lectura

Solo 1 de cada 20 adultos mayores rohingya cumple con actividad física mínima recomendada

Un estudio publicado en PLOS Global Public Health halló que el 95% de los adultos mayores rohingya en campos de refugiados de Bangladesh no alcanza los niveles mínimos de actividad física recomendados por la OMS. La edad avanzada —especialmente a partir de los 70 años— fue el principal factor asociado a una menor actividad.

Por Revisado según nuestra metodología editorial

Contexto: quiénes son los rohingya y por qué su salud importa #

Los rohingya son una minoría étnica perseguida que fue expulsada de Myanmar a partir de 2017 como consecuencia de violencia militar y graves violaciones a los derechos humanos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha calificado esta situación como un caso de limpieza étnica. Desde entonces, aproximadamente un millón de personas rohingya viven en campos de refugiados en el sur de Bangladesh, principalmente en Cox’s Bazar, conformando uno de los asentamientos de refugiados más grandes y densamente poblados del mundo.

Dentro de esa población, más de 39,000 personas tienen 60 años o más, según datos recientes del ACNUR. Este grupo enfrenta condiciones especialmente difíciles: hacinamiento extremo, acceso limitado a servicios de salud, escasas oportunidades de movilidad y una alta prevalencia de enfermedades crónicas. Estudios previos citados en el artículo señalan que el 92.5% de los adultos rohingya de 65 años o más presentaba alguna condición crónica de salud, aunque los autores advierten que esta cifra podría subestimar la realidad por las limitaciones diagnósticas en los campos.

Qué se investigó y cómo #

El estudio, publicado en julio de 2026 en la revista PLOS Global Public Health, se propuso medir los niveles de actividad física (AF) en adultos mayores rohingya y determinar qué factores se asocian con alcanzar —o no— las recomendaciones internacionales al respecto.

Se trató de una encuesta transversal realizada entre mayo y agosto de 2024 en campos de refugiados del sur de Bangladesh. Participaron 943 personas de 60 años o más (edad promedio: 67.5 años), de las cuales el 70% tenía entre 60 y 69 años, y el 66% eran hombres. La actividad física se midió mediante el instrumento denominado Physical Activity Vital Sign (PAVS), que clasifica a las personas como “activas” si realizan al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa —el umbral establecido por la Organización Mundial de la Salud— o como “poco activas” si no alcanzan ese umbral. Los datos se complementaron con variables sociodemográficas, de salud y de estilo de vida recogidas mediante un cuestionario semiestructurado previamente validado. Para el análisis estadístico se utilizó regresión logística penalizada de Firth, una técnica apropiada para muestras con eventos poco frecuentes.

Qué encontraron los investigadores #

El hallazgo más llamativo del estudio es contundente: el 95% de los participantes fue clasificado como “poco activo”, es decir, no alcanzaba los 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa recomendados por la OMS. En términos concretos, según los autores, menos de uno de cada veinte adultos mayores rohingya cumplía con las pautas mínimas de actividad física.

Al analizar los factores asociados con no cumplir esas recomendaciones, el único factor que resultó estadísticamente significativo fue la edad avanzada. Las personas de 70 años o más tenían 69% menos probabilidades de cumplir con las guías de AF en comparación con las de 60 a 69 años (OR 0.31, IC 95%: 0.11–0.70). Otras variables sociodemográficas o de salud no mostraron asociaciones significativas en los análisis ajustados.

Los autores señalan que estos niveles de inactividad son extraordinariamente elevados incluso en comparación con otras poblaciones vulnerables, y subrayan la necesidad urgente de intervenciones de actividad física adaptadas culturalmente y diseñadas para entornos con recursos muy limitados.

Qué significan estos resultados en términos generales #

La actividad física regular es reconocida como un pilar fundamental para la salud en la vejez: contribuye a mantener la movilidad, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y musculoesqueléticas, y tiene efectos positivos documentados sobre la salud mental. En contextos de desplazamiento forzado, sin embargo, las condiciones estructurales —hacinamiento, inseguridad, espacios físicos reducidos, barreras culturales y psicológicas— dificultan enormemente la práctica de cualquier forma de ejercicio.

Según el estudio, la transición de la crisis rohingya desde una fase de emergencia aguda hacia una situación humanitaria prolongada hace que las necesidades de salud, incluida la gestión de enfermedades crónicas y el bienestar físico, se vuelvan cada vez más complejas. Esto exige respuestas sostenidas y específicas para el contexto, no solo intervenciones de emergencia.

Los investigadores proponen que las futuras intervenciones prioricen enfoques apropiados para la edad, culturalmente sensibles y viables dentro de las limitaciones del entorno de los campos. También llaman a incorporar métodos longitudinales y cualitativos para comprender mejor las barreras y facilitadores de la actividad física en contextos humanitarios.

Qué significa para América Latina #

Si bien el estudio se centra en una población específica de Bangladesh, sus hallazgos tienen resonancia más amplia. América Latina alberga millones de personas en situación de desplazamiento interno y refugio —incluyendo venezolanos, centroamericanos y comunidades indígenas desplazadas—, muchas de las cuales enfrentan condiciones similares de hacinamiento, acceso limitado a servicios de salud y escasas oportunidades para la actividad física.

La investigación subraya que los adultos mayores en contextos de vulnerabilidad extrema representan un grupo que frecuentemente queda fuera de los programas de promoción de la salud. Sin datos regionales específicos en el material analizado, es posible reflexionar que los sistemas de salud latinoamericanos que atienden a poblaciones desplazadas podrían beneficiarse de incorporar la evaluación de la actividad física como parte de la atención primaria, tal como propone el instrumento PAVS utilizado en este estudio.

Limitaciones del estudio y lo que falta por confirmar #

Los propios autores identifican varias limitaciones importantes. En primer lugar, el diseño transversal del estudio impide establecer relaciones de causalidad: solo se puede afirmar que existe una asociación, no que un factor cause el otro. En segundo lugar, el instrumento PAVS, aunque práctico y de bajo costo, no ha sido formalmente validado en esta población y puede estar sujeto a sesgos de memoria o de deseabilidad social —es decir, que los participantes reporten más actividad de la que realmente realizan.

Además, las condiciones crónicas de salud fueron autorreportadas, lo que puede llevar a subestimación o clasificación errónea, especialmente en una población con alfabetización en salud limitada. Por último, las personas con condiciones graves de salud mental o dificultades de comunicación fueron excluidas del estudio, lo que podría introducir un sesgo de selección y subestimar aún más los niveles de inactividad en los subgrupos más vulnerables.

Consulta siempre con un profesional de salud #

Este artículo tiene carácter informativo y está basado en los hallazgos de un estudio académico publicado en PLOS Global Public Health. Si usted o algún familiar —especialmente adultos mayores— desea iniciar o modificar una rutina de actividad física, es fundamental consultar previamente con un médico u otro profesional de salud calificado, quien podrá evaluar las condiciones individuales y recomendar el enfoque más adecuado y seguro.

Fuente original: Mistry SK et al. (2026). PLOS Global Public Health, 6(7): e0006982. Ver artículo original.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos adultos mayores rohingya cumplen con las recomendaciones de actividad física?

Según el estudio, menos de uno de cada veinte adultos mayores rohingya en campos de refugiados de Bangladesh alcanzaba los 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa recomendados por la OMS, es decir, el 95% fue clasificado como poco activo.

¿Qué factores se asociaron con menor actividad física en este estudio?

En los análisis ajustados, el único factor significativamente asociado con no cumplir las guías de actividad física fue tener 70 años o más, con una probabilidad 69% menor de cumplir las recomendaciones en comparación con personas de 60 a 69 años (OR 0.31).

¿Cómo se midió la actividad física en el estudio?

Los investigadores utilizaron el instrumento Physical Activity Vital Sign (PAVS), que clasifica a las personas como activas o poco activas según si realizan al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa, en línea con las guías de la OMS.

¿Por qué es tan baja la actividad física en los campos de refugiados?

El estudio no identifica una causa única, pero señala que el hacinamiento extremo, el acceso limitado a servicios de salud, las barreras culturales y las condiciones de vida precarias en los campos dificultan enormemente la práctica de actividad física, especialmente para los adultos mayores.

¿Qué proponen los autores para mejorar esta situación?

Los investigadores recomiendan desarrollar intervenciones de actividad física adaptadas culturalmente, apropiadas para la edad y viables dentro de los recursos limitados de los campos, con especial atención a los adultos de 70 años o más. También sugieren investigaciones futuras con métodos longitudinales y cualitativos.

Fuente original: PLOS Global Public Health

Artículo divulgativo reescrito en español por PulsoSano. Consulta el original para detalles técnicos y referencias bibliográficas completas.

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#actividad-fisica#adultos-mayores#refugiados#salud-publica#rohingya#sedentarismo

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