¿Quién informa importa? Fuentes de salud confiables en pandemia según estudio malayo
Un estudio con 5.784 participantes en Malasia halló que los trabajadores de salud y científicos son las fuentes más confiables en todas las etnias, aunque la percepción varía según educación, edad y grupo étnico. Los resultados orientan cómo diseñar comunicación sanitaria más efectiva.
El problema de la infodemia: cuando sobra información pero falta confianza #
Durante la pandemia de COVID-19, el mundo no solo enfrentó un virus: también combatió una avalancha de información falsa, contradictoria y confusa que los expertos denominaron «infodemia». En ese contexto, una pregunta central para los sistemas de salud fue: ¿a quién le cree la gente cuando se trata de su salud? La respuesta no es trivial. Según los autores del estudio, comunicar información de salud en momentos críticos como una pandemia puede ser determinante para que la población adopte medidas preventivas —como la vacunación— o las rechace.
Esta pregunta adquiere mayor complejidad en sociedades multiétnicas, donde distintos grupos pueden procesar y valorar la información de maneras diferentes según su cultura, nivel educativo, edad y vínculos comunitarios. Malasia, con su diversidad étnica compuesta principalmente por malayos, chinos, indios y grupos indígenas, ofreció un escenario ideal para explorar estas diferencias.
Qué se investigó y cómo #
El estudio, publicado en PLOS Global Public Health y financiado por una iniciativa de ayuda australiana canalizada a través de UNICEF Malasia, analizó la percepción de confiabilidad de siete fuentes de información de salud entre la población malaya. Los investigadores clasificaron estas fuentes en dos grandes categorías:
- Fuentes formales: trabajadores de salud, científicos y organizaciones no gubernamentales (ONG).
- Fuentes informales: líderes religiosos, líderes comunitarios, fuentes interpersonales (familiares, amigos) e influencers.
Se realizó una encuesta transversal en línea entre abril y junio de 2021, con un total de 5.784 participantes. Para analizar los datos, los investigadores emplearon regresión logística y estimaron probabilidades predichas ajustadas, lo que les permitió comparar cómo variaba la percepción de confiabilidad según etnia, nivel educativo y grupo de edad. También evaluaron en qué medida la percepción de confiabilidad de cada fuente influía en la intención de vacunarse contra el COVID-19.
Qué encontraron: los profesionales de salud lideran, pero no de forma uniforme #
Según el estudio, las fuentes formales —especialmente los trabajadores de salud y los científicos— fueron percibidas como las más confiables de manera consistente en todos los grupos étnicos. Las probabilidades predichas de considerar a estos actores como fuentes confiables superaron el 80% en la mayoría de los grupos analizados.
Sin embargo, los autores observaron una excepción importante: entre los grupos indígenas con menor nivel educativo y mayor edad, esa probabilidad descendió a 78% o menos. Esto sugiere que, si bien la confianza en los profesionales de salud es alta en términos generales, no es universal.
En cuanto a las ONG, los participantes de etnia india y china mostraron probabilidades predichas de percibirlas como confiables de aproximadamente 80% y 75%, respectivamente, mientras que entre malayos y grupos indígenas esa cifra rondó el 65–70%.
El papel de los líderes comunitarios resultó más matizado. Las probabilidades predichas de considerarlos confiables fueron moderadas en todos los grupos étnicos cuando se analizaron los participantes con menor nivel educativo y los más jóvenes (entre 45% y 55%). En el caso de los malayos y los grupos indígenas, esta percepción se mantuvo relativamente estable al aumentar la educación y la edad. En cambio, entre los participantes chinos e indios, la confianza en los líderes comunitarios tendió a disminuir a medida que aumentaban la educación y la edad.
Junto con las fuentes formales, los líderes comunitarios fueron identificados como uno de los principales factores asociados a la intención de vacunarse.
Qué significan estos resultados en términos generales #
Los hallazgos apuntan a que no existe una estrategia única de comunicación en salud que funcione para todos los grupos de una población. Según los autores, los trabajadores de salud y los científicos deben seguir siendo el eje central de cualquier campaña sanitaria, dado que su credibilidad es alta y transversal. No obstante, el estudio sugiere que las ONG y los líderes comunitarios pueden desempeñar roles complementarios valiosos, especialmente para llegar a segmentos de la población que podrían estar menos conectados con los canales formales de información.
Los investigadores proponen lo que denominan un enfoque de mensajeros múltiples: combinar fuentes formales e informales seleccionadas estratégicamente para maximizar el alcance y la efectividad de la comunicación durante crisis de salud pública. Este enfoque reconoce que la confianza no es monolítica, sino que varía según el contexto cultural, el nivel educativo y la edad de cada grupo.
Qué significa para América Latina #
Aunque el estudio se realizó en Malasia, sus implicaciones resuenan en el contexto latinoamericano. La región también cuenta con poblaciones diversas —incluyendo comunidades indígenas, afrodescendientes y migrantes— que pueden tener distintos niveles de confianza en las instituciones de salud formales. Durante la pandemia de COVID-19, América Latina enfrentó sus propios desafíos de desinformación, con mensajes contradictorios circulando en redes sociales y canales informales.
El hallazgo de que los líderes comunitarios pueden ser puentes de confianza, especialmente en grupos con menor acceso a la educación formal, es particularmente relevante para regiones donde la cobertura de los sistemas de salud es desigual. Diseñar estrategias de comunicación que integren a actores comunitarios junto con profesionales de salud podría mejorar la adherencia a medidas preventivas en contextos de alta vulnerabilidad social.
Limitaciones del estudio y lo que falta por confirmar #
El propio diseño del estudio impone restricciones importantes a la interpretación de sus resultados. Al tratarse de una encuesta transversal en línea, los hallazgos reflejan un momento específico en el tiempo (abril–junio de 2021) y no permiten establecer relaciones de causa y efecto. Además, la modalidad en línea puede haber excluido a personas sin acceso a internet, lo que podría sesgar la muestra hacia grupos con mayor conectividad y, potencialmente, mayor nivel educativo.
Los datos pertenecen al Ministerio de Salud de Malasia y su acceso público está restringido, lo que limita la posibilidad de replicar el análisis de forma independiente. Asimismo, los autores no detallan en el resumen disponible si se exploraron otras variables que podrían influir en la percepción de confiabilidad, como el nivel de exposición a redes sociales o el historial previo de interacción con el sistema de salud.
Queda pendiente investigar si estos patrones de confianza se mantienen fuera del contexto pandémico o si son específicos de situaciones de crisis. También sería valioso replicar este tipo de análisis en otras sociedades multiétnicas para evaluar si los hallazgos son generalizables.
Consulta siempre a un profesional de salud #
Este artículo tiene un propósito exclusivamente informativo y divulgativo. Los resultados del estudio describen tendencias poblacionales en Malasia y no constituyen recomendaciones individuales. Si tienes dudas sobre fuentes de información de salud, vacunación o cualquier otra decisión médica, consulta siempre con un profesional sanitario de confianza. Ningún artículo periodístico, líder de opinión o fuente en línea reemplaza la orientación de un médico o especialista capacitado.
Preguntas frecuentes
¿A quién le cree más la gente cuando busca información de salud durante una pandemia?
Según este estudio realizado en Malasia con 5.784 participantes, los trabajadores de salud y los científicos fueron percibidos como las fuentes más confiables en todos los grupos étnicos analizados, con probabilidades predichas superiores al 80% en la mayoría de los casos.
¿Los líderes comunitarios o religiosos influyen en la intención de vacunarse?
El estudio encontró que los líderes comunitarios, junto con las fuentes formales, fueron identificados como uno de los factores asociados a la intención de vacunarse. Sin embargo, la confianza en ellos fue moderada y varió según la etnia, el nivel educativo y la edad de los participantes.
¿Hay diferencias entre grupos étnicos en la confianza hacia las fuentes de salud?
Sí. Según los autores, los participantes de etnia india y china mostraron mayor probabilidad de percibir a las ONG como confiables (alrededor del 80% y 75%, respectivamente) en comparación con los grupos malayo e indígena (65–70%). Los grupos indígenas también mostraron menor confianza en científicos y trabajadores de salud en comparación con otros grupos.
¿Qué es un enfoque de mensajeros múltiples en salud pública?
Es una estrategia que combina fuentes formales —como médicos y científicos— con actores informales seleccionados —como líderes comunitarios u ONG— para llegar a distintos segmentos de la población. Los autores del estudio sugieren que este enfoque puede mejorar la efectividad de la comunicación durante crisis sanitarias.
¿Los influencers son considerados fuentes confiables de información de salud?
El estudio incluyó a los influencers como una de las fuentes informales analizadas, pero los resultados destacaron a las fuentes formales (trabajadores de salud, científicos y ONG) y a los líderes comunitarios como los actores con mayor influencia en la intención de vacunarse. El material disponible no detalla cifras específicas de confianza en influencers.
Fuente original: PLOS Global Public Health
Artículo divulgativo reescrito en español por PulsoSano. Consulta el original para detalles técnicos y referencias bibliográficas completas.
Compartir
Etiquetas